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Más de 450 servidores públicos del TSE se capacitaron en derechos políticos de las mujeres y enfoque de género

¿Despatriarcalización? ¿machismo? ¿género? Aunque habían escuchado estos términos en varias oportunidades, muchas y muchos servidores públicos del Tribunal Supremo Electoral (TSE) desconocían el verdadero significado de estas palabras y menos aún las habían aplicado o discutido en su actividad cotidiana, tanto laboral como personal.

Con la premisa de que la despatriarcalización comienza en casa, el TSE, a través de la Unidad de Género, concluyó un ciclo de talleres de fortalecimiento de las capacidades de las y los servidores públicos de esta institución, a nivel nacional, en derechos políticos de las mujeres y enfoque de género, a fin de que ejerzan plenamente los roles y funciones que establecen en esta materia la Constitución Política del Estado y las leyes del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) y del Régimen Electoral.

Los talleres se desarrollaron en los nueve departamentos del país, entre julio y septiembre de este año. En total, 453 funcionarios y funcionarias participaron de los mismos, durante las 15 sesiones realizadas a nivel nacional.

De acuerdo con Lucía Vargas, responsable de la citada Unidad, el objetivo principal de estos talleres fue generar espacios de diálogo y reflexión sobre la situación de los derechos políticos de las mujeres, en los y las servidoras públicas del TSE. “Hemos buscado integrar los principios de paridad democrática y el enfoque de género en el ámbito de sus funciones, contribuyendo al cumplimiento de la legislación vigente y viabilizando medidas afirmativas y acciones tendientes a afianzar la ampliación de la democracia en la propia institución”.

La temática abordada contempló los siguientes ejes: marco normativo favorable a los derechos políticos de las mujeres y contra el acoso y violencia política; enfoque de género,  despatriarcalización  y paridad democrática; avances, logros y obstáculos en la representación paritaria; desafíos de la participación política de las mujeres, en particular de las indígenas originario-campesinas; y el rol del OEP para el avance de la paridad democrática.

El trabajo desarrollado por la Unidad de Género da cuenta del gran desafío que tiene por delante el Órgano Electoral, cuyas competencias no se limitan a la administración de los procesos electorales, sino que apunta también a la promoción de la participación política de las mujeres y a la generación de mecanismos que ayuden a superar la desigualdad política, la discriminación, el acoso y violencia política, contribuyendo a lograr una verdadera profundización de la democracia en todos los ámbitos de la sociedad boliviana. //

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