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Mujeres en el Poder

“Hace 25 años, el 3 de noviembre de 1992, se firmaba una Declaración histórica en la primera cumbre europea «Mujeres en el Poder». La expresión democracia paritaria entraba así definitivamente en el vocabulario de la agenda política internacional”.

Este 2 de noviembre el Foro Económico Mundial publicaba su Informe Global sobre Brecha de Género 2017. La conclusión es que tardaremos un siglo, de media, en lograr la paridad, es decir, en que mujeres y hombres tengamos una igual participación política, igual acceso a la educación y a la salud e igualdad económica y laboral. Dos apuntes breves: 1) para que eso suceda ha de mantenerse el ritmo de este año (susceptible de acelerarse, pero también, ojo, de ralentizarse), y 2) la paridad es algo más que eso: supone también lograr la paridad en importancia de las actividades y relaciones que son minusvaloradas, como es el cuidado de la vida.

De todo eso hablamos cuando, desde el feminismo, nos referimos a la paridad y no sólo en referencia a la presencia de mujeres en el ámbito del poder político. No obstante, conviene recordar que la firme demanda de paridad se formuló primeramente en referencia, precisamente, a la escasez de mujeres en política. Hace 25 años, el 3 de noviembre de 1992, se firmaba una Declaración histórica en la primera cumbre europea «Mujeres en el Poder». La expresión «democracia paritaria» entraba así definitivamente en el vocabulario de la agenda política internacional. Se reivindicaba en aquella cumbre que la representación en partidos políticos y sindicatos no permitiera a ningún sexo tener una representación inferior al 40% ni superior al 60%. Y en España, a pesar de la vigente Ley de Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, hay todavía muchas resistencias a su cumplimento. Las razones que entonces se esgrimieron para su exigencia siguen completamente vigentes:

Porque la igualdad formal y real entre las mujeres y hombres es un derecho fundamental del ser humano.

Porque las mujeres representan más de la mitad de la población. La democracia exige la paridad en la representación y en la administración de las naciones.

Porque las mujeres constituyen la mitad de las inteligencias y de las capacidades potenciales de la humanidad y su infra-representación en los puestos de decisión constituye una pérdida para el conjunto de la sociedad.

Porque una participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones puede generar ideas, valores y comportamientos diferentes, que vayan en la dirección de un mundo más justo y equilibrado tanto para las mujeres como para los hombres.

Porque la infra-representación de las mujeres en los puestos de decisión impide asumir plenamente los intereses y las necesidades del conjunto de la sociedad».

Me satisface que el 25 de octubre las Cortes Valencianas aprobaran modificar las leyes reguladoras de las instituciones de la Generalitat para garantizar la paridad de género en las mismas. Eso sí, con los votos en contra del Partido Popular, que debe vivir en otra época. Del pasado, claro.

Fuente: Mar Esquembre Cerdá en Diario Información

Fotografía: Periódico digital El Firmatense