Hablemos de Paridad

Cuando las mujeres votamos...

 

 

El 18 de octubre de 2020 fueron las elecciones nacionales. Fue un día de votación diferente a las realizadas en gestiones pasadas. Aquel domingo se caracterizó por las nuevas medidas de bioseguridad que se asumieron por la emergencia sanitaria. Estas elecciones se dieron tras intentar encontrar una solución a la crisis política e institucional de 2019 y a la postergación de la misma debido a la cuarentena por la pandemia de la COVID-19.

La participación de las mujeres fue trascendental. Con un total de 3.590.638 mujeres que representan el 51,2% del padrón electoral a nivel nacional se mantuvo la tendencia a una mayoría de mujeres entre las personas habilitadas para votar. Para el voto en el exterior, el porcentaje sube a 54%, con 163.226 mujeres habilitadas. A nivel general, se alcanzó una participación del 88.42%.

Con barbijos y alcohol en gel en mano, las mujeres fueron protagonistas, no solo por ser la mayoría de votantes, sino porque desempeñaron funciones fundamentales para el proceso electoral. Se desplazaron desde el amanecer para ejercer su derecho al sufragio, fueron juradas electorales, visitantes, observadoras, delegadas de partidos y reporteras del desarrollo del proceso de votación.

 

Hora de votar

Los recintos iban levemente concentrando a la población. En ellos no faltaban las sillas de espera y las sombrillas que protegían del leve sol de domingo. Algunas mujeres de la tercera edad tomaban asiento mientras esperaban su turno, otras de ellas preferían contemplar de pie cómo transcurría la votación a su alrededor. Para facilitar el voto, personas del jurado electoral tomaron la iniciativa de llevar ánforas hasta el lugar donde se encontraban aquellas personas a quienes se les dificultaba llegar a la mesa de votación. En muchos recintos, mujeres de la tercer edad y con discapacidad se beneficiaron del voto asistido que garantizó su seguridad y su voto.

El ambiente era diferente a otras jornadas de votación. Las restricciones que emitió el Tribunal Supremo Electoral (TSE) evitaron que los puestos de comida y venta estén alrededor de los recintos electorales como en anteriores procesos, pues no podía instalarse este tipo de negocios a 100 metros de un recinto. Asimismo, la presencia de niñas y niños dentro de los centros de votación fue restringida. Además, se mantuvo firme la recomendación de que no ingresen personas que no emitirían su voto, para así evitar aglomeraciones que puedan derivar en el contagio del virus.

 

Reportando desde las comunidades 

 Desde diferentes lugares del país, mujeres pertenecientes a pueblos indígenas originario campesinos reportaron sobre el desarrollo de jornada electoral en sus comunidades. El protagonismo de mujeres de los pueblos indígenas fue fundamental. No obstante todavía queda mucho trabajo por hacer para garantizar que la información necesaria sobre el proceso electoral llegue de manera efectiva. Todas y cada una de las mujeres de los sectores más alejados del país deben tener información respecto a las candidaturas que eligen, sobre el rol de sus candidatas y candidatos electos, y sobre la relevancia de la participación de las mujeres indígenas como representantes, como jurados, como observadoras, como reporteras, votantes, entre otros roles importantes que van desempeñando en todo este proceso.

 

 Tareas de cuidado, derechos y obligaciones democráticas...

A las redes sociales y líneas de información del Tribunal Supremo Electoral llegaron consultas de mujeres señalando que no podían emitir su voto porque estaban al cuidado de bebés lactantes, niñas, niños o de alguna persona enferma. Ellas insitían en que no podían dejarles en sus casas, tenían miedo de llevarles a su recinto debido a la situación de la pandemia por COVID-19 o porque tenían que caminar hasta un recinto muy lejano y eso les dificultaba.

Esta situación se ha ido dando inclusive antes de la jornada electoral. Desde un par de semanas llegaron consultas de mujeres que querían excusarse de ser juradas electorales porque debían cuidar a bebés, niños o niñas. Sin embargo entre las razones especificadas en la normativa electoral para excusar ser jurado o jurada electoral no se contemplan las tareas de cuidado, solamente el estado de gravidez.

Organismos internacionales como la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres) o la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americano (CIM OEA) y otras organizaciones ha señalado que la pandemia ha traído impactos diferenciados entre hombres y mujeres, el incremento de las tareas de cuidado es una de ellos. 

Entonces, pese a la paridad en las listas, a la mayoría de votantes mujeres o a que el derecho al voto de las mujeres está reconocido en la normativa boliviana por más de sesenta años, las tareas del cuidado continúan siendo un aspecto a tomar en cuenta para el ejercicio pleno de los derechos y obligaciones democráticas y políticas de las ciudadanas.

 

 Entre voto y candidatas 

Este 18 de octubre, Bolivia entró a la jornada electoral con listas de candidaturas paritarias en todos los escaños. Esto quiere decir que no sólo hubo un 52% de candidatas mujeres en las listas generales, sino también en las de cada organización política. A esto, se suma el hecho de que el porcentaje de candidatas titulares en las listas de diputaciones uninominales, plurinominales, de las circunscripciones IOC, senadurías y representantes ante organismos supraestatales llegó al 54.8%. Este es el porcentaje más alto de candidatas que Bolivia registró en un proceso electoral.

Sin lugar a dudas, este es uno de los logros más relevantes de estas elecciones dado que implica que las mujeres tienen la opción de estar equitativamente representadas en los espacios de toma de decisión; además implica que existen mayores posibilidades de que la visión de mujeres diversas esté presente en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

 

La votación y las listas paritarias se reflejan en la composición de la Asamblea Legislativa

 

Después de la votación y la consolidación de las listas paritarias, este 27 de octubre un total de 82 mujeres recibieron sus credenciales como asambleístas, logrando ocupar el 49% de los cargos de la Asamblea Legislativa plurinacional.

El reto es pasar de la representación numérica a la representación real. Queda trabajar por la participación autónoma de todas las mujeres que fueron electas y por su presencia en espacios no violentos donde puedan expresar libremente sus miradas de país y tomar decisiones que beneficien de manera efectiva a todas las mujeres del país.

 

 

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