Gobierno Autónomo Municipal de Caquiaviri, Presidenta de la Asociación de Concejalas y Alcaldesas de La Paz (ACOLAPAZ)

Gobierno Autónomo Municipal de Caquiaviri.

Presidenta de la Asociación de Concejalas y Alcaldesas de La Paz (ACOLAPAZ)

Maribel Mita Carlo

—Tejedoras. ¿Quién es Maribel Mita? Por favor, cuéntenos brevemente acerca de usted, su trayectoria personal, profesional y política.

—Maribel Mita. Soy una mujer aymara, madre de tres hijos. Nací en el municipio de Caquiaviri y provengo de una familia muy humilde. Tengo dos hermanos menores varones. Mis padres son Francisco Mita, que descansa en paz, e Isabel Carlo. Estudié turismo en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), también estudié Derecho, soy titulada y cuento con mi Registro Público de Abogacía (RPA). Soy una mujer muy activa.

—¿Qué le motivó a participar en política?

—Recuerdo que en el colegio fui líder y delegada estudiantil. Desde muy joven incursioné en el ámbito de la dirigencia, empecé como dirigente de la junta de vecinos; pero mi pareja, “alma bendita”, no me dejaba asistir a las reuniones. Posteriormente fui miembro de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve), cuyas reuniones terminaban a altas horas de la noche, ya que incluso nos reuníamos con el ex presidente Evo Morales.

Recuerdo que cuando llegaba a casa mi marido me decía: “Qué sabes vos pues jara kara” (mujer pobre), “¿cómo se va a reunir con un Presidente?”. Esas palabras me calaron muy profundo, por ese motivo me puse a estudiar Derecho en la Universidad Pública de El Alto (UPEA). El primer año asistí a clases sin que mi marido supiera, prácticamente a escondidas. Ya cuando descubrió que asistía a la universidad a pasar clases y que le había ocultado, en venganza una noche al llegar a mi casa vi de lejos fuego y dije: “¿Qué será?”. Y resultó que mi esposo había quemado mi ropa.

En ese momento dije: “¡Basta! ¿Cómo es posible que tu propio esposo pueda hacerte eso?”, me puse fuerte, sequé mis lágrimas y mire al frente. Dios es grande, ahora estoy aquí como autoridad. Otro aspecto que me motivó fue porque los hombres decían que las mujeres no pueden ser políticas, que las mujeres solo sirven para la cocina; pero eso es una mentira. Ahora vemos mujeres más empoderadas.

—¿Cuál fue su trayectoria para obtener el cargo que actualmente ocupa?

—Empecé como delegada de curso de mi hijita, posteriormente fui parte de la junta escolar del colegio Jesús Obrero, donde ocupé el cargo de Secretaria de Deportes. Al año siguiente fui Presidenta de la junta de vecinos de la zona San Luis 1ro de Mayo, así pasé a formar parte de la Fejuve de la ciudad de El Alto, ocupé el cargo de Fiscal General y para desempeñar esa función tenía que tener conocimiento de normativas y leyes, por ese motivo estudié la carrera de Derecho. Estuve 16 años como Presidenta de la junta de vecinos.

Por otra parte, fui Presidenta seccional del municipio de Caquiaviri, lo que me abrió paso para llegar a ser concejala; sin embargo, la población es machista en el municipio porque decían: “¿Qué va a hacer?, ¿qué va a  hacer esa ch’asca?1, ¿qué va a hacer esa birlocha? 2, ¿sabrá hacer gestión municipal?”. Yo era de vestido y eso fue bastante doloroso para mí. Esa es la trayectoria que fui encaminando para llegar a ser líder y concejala, con mis capacidades ocupé varios cargos. Después de vivir en El Alto volví a Caquiaviri para proyectarme, creo que la sangre también te llama.

—¿Su familia (pareja, hijos, madre, padre, entre otros) le apoyó para postular y asumir el cargo?

—Tengo tres lindos hijos: dos mujeres y un varón, ellos me apoyan mucho, ya que como no estoy en casa, ellos a veces cocinan para su hermanita menor. Mi mamá también me ayuda y me sigue cuidando, a veces llora porque hay tantas cosas que nos hacen, siempre estamos en constante comunicación, me dice: “¿Estás bien?, te vas a cuidar, vienes rápido”.

Mis hermanos se sienten orgullosos, como vuelvo a recalcar, vengo de una familia muy humilde. A toda la gente que un día despreció a mi papá, a mi mamá y a mí, puedo decirles que ahora soy una persona exitosa y respetada. A veces ellos mismos dicen: “Ella es”. Entonces soy un orgullo para mi familia, especialmente para mis hijos que me consideran su ejemplo a seguir, ellos me dicen: “Tengo que ser mejor que tú”. Actualmente, mi hijita se está formando académicamente, el menor es bachiller y ahora trabajo junto a mis tres hijos.

—¿Qué expectativas tenía cuando fue elegida para el cargo que ocupa?

—Cuando asumí como concejala en mi municipio no había estabilidad, así que empecé a trabajar para cambiar la imagen que la población tenía del municipio. Hoy puedo decir que el Gobierno Municipal de Caquiaviri está estable, fue un trabajo arduo que realicé para mejorar la credibilidad de la Alcaldía.

—¿Actualmente se cumplen esas expectativas y objetivos?

—Sí, se cumplieron mis objetivos porque demostré a mi población y demostré al departamento de La Paz que soy capaz de defender y cumplir con mis responsabilidades en los cargos que ocupo. Sin embargo, todavía me falta más por luchar. Una de mis expectativas más grandes es formar lideresas en mi municipio, no solo en Caquiaviri, sino también en todo el departamento de La Paz, para que haya mujeres empoderadas y exista menos acoso político.

—Durante su experiencia como lideresa, dirigente, autoridad, ¿cuáles fueron los logros más importantes que su persona impulsó para el pueblo y la organización que representa?

—En los diferentes espacios que me encontraba luché para gestionar proyectos, sobre todo para mi pueblo. Por ejemplo, ahora estoy llevando placas dentales para las abuelitas, totalmente gratuitas, en coordinación con el Ministerio de Salud y Deportes. Sin embargo, para que los proyectos lleguen a mi comunidad necesito la autorización del Alcalde. Sería maravilloso que yo fuese la Alcaldesa, cambiaría mucho a mi municipio. Por otro lado, Caquiaviri es la “cuna del ch’uta”, yo fui quien impulsó para formar la Asociación Cultural de Caquiaviri para una mejor organización.

Desde la Acolapaz realizamos la firma de convenios con el Tribunal Departamental,   con el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y varios acuerdos para seguir adelante con nuestros temas de liderazgo, formando lideresas.

—¿Su organización le otorgó apoyo pleno para lograr los objetivos que se había trazado?

 —Cuento con apoyo de Asociación de Concejalas y Alcaldesas, especialmente cuando se trata de firmar convenios con diferentes instituciones. Fui reelecta gracias a las gestiones que realicé con diversas organizaciones, ya que en Acolapaz la gestión es de dos años y medio. Personalmente, me siento muy feliz porque en esta gestión se presentaron nueve candidatas para la presidencia y yo fui electa con 78 votos. Esto reafirma el apoyo que tengo en mi organización y por ello tengo que seguir trabajando por el bienestar de mis hermanas concejalas.

—¿Recibió algún tipo de presión, hostigamiento, amenaza u otro tipo de agresión?

—Sí, por estar presente en las esferas políticas, por ser autoridad pública y mujer fui víctima de acoso y violencia política. En una oportunidad, una organización social con engaños me quiso llevar a una reunión con el objetivo de que tomara una decisión diferente con relación a un tema delicado, con la finalidad de desprestigiar mi gestión. En otras ocasiones fui agredida psicológicamente por parte de concejales del municipio de Pacajes-Comanche por no atender sus intereses. Sufrí agresiones y denuncié ante el Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) de su municipio, pero no dieron curso a mi denuncia.

También fui víctima en mi propio municipio, por culpa de una colega concejala de Caquiaviri. Ella divulgó información falsa para generar rechazo de la población en contra mía, se reunió con las autoridades de mi municipio y dijo: “Mucho habla, ella nomás quiere hablar”, debo defender mi posición y no puedo ser cómplice. Por ejemplo, como autoridad si envío una petición de informe escrito o una petición de informe oral es porque tengo que fiscalizar y eso molesta a los funcionarios. Sin embargo, algunas colegas concejalas no lo hacen. Para que las autoridades originarias y la población estén en mi contra les dan cajas de cerveza a los mallkus (máximas autoridades) y ellos apoyan a las hermanas. Me dicen que yo nomás quiero hablar en las sesiones del Concejo.

Por otra parte, sufro acoso de parte del Concejo Municipal, por tal motivo presenté una denuncia y el presidente de la Comisión de Ética no da curso a mi denuncia, a pesar de que la Constitución Política del Estado (CPE) establece el derecho a “vivir bien y en armonía”. Además fui víctima de acoso por parte del alcalde Fidel de la provincia Pacajes, esto sucedió durante la elección de la Asociación de Gobiernos Autónomos Municipales de La Paz (Agamdepaz). En esa elección no permiten el voto de concejales y cuando solicité la palabra me dijo: “¿Acaso yo me meto cuando hay elecciones en la Acolapaz?”, también afirmó: “Hermanos de la población, esta hermana no me apoya, quiere desprestigiar la imagen que yo tengo”. Estas situaciones son dolorosas y reflejan lo que muchas mujeres sufrimos.

—¿Qué leyes y medidas administrativas conoce contra el acoso y violencia política hacia las mujeres?

—Conozco la Ley Contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres (Ley 243), a través de esa vía se puede denunciar. Asimismo, establece un procedimiento para la sanción. Sin embargo, a pesar que en la norma menciona que se debe adecuar los Reglamentos de la Comisión de Ética, los   gobiernos municipales hacen caso omiso a esa disposición.

La Ley 243 establece que todas las sesiones del Concejo deben ser grabadas. Sin embargo, los concejales no permiten que se grabe, ellos no están relacionados con la Ley y el Reglamento; por otro lado, no hay concordancia, existe esa falencia. Reconozco que esta norma está bien elaborada, son los propios concejales que se oponen a implementar estas medidas, que en gran medida ayudarían a las mujeres para que no sean víctimas de acoso o violencia por parte de los hombres.

—¿A través de qué medio se informó sobre las leyes y medidas administrativas contra el acoso y violencia política hacia la mujer?

—Me informé y adquirí mayor conocimiento sobre el tema a través de talleres, aunque conocía a grandes rasgos. Cuando asumí el cargo en Acolapaz, una institución sin fines de lucro, tenía que fortalecer a las hermanas concejalas en los talleres. En ese proceso fortalecí mis conocimientos, más aún siendo parte de Asociación de Concejalas y Alcaldesas de Bolivia (Acobol), institución nacional donde también nos dieron talleres.

—¿Al interior de su institución cuentan con un mecanismo de prevención o atención para casos de acoso y violencia política?

—Actualmente estamos adecuando nuestro Reglamento Interno mediante la Ley contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres, a raíz de las denuncias que presenté y las que se realizaron. Sin embargo, algunos concejales no tienen conocimiento sobre esta ley y no permiten su aplicación; además las autoridades originarias no respetan esta norma, piensan que ellos son la ley.

—¿Vio o le comentaron que hostigaron o forzaron a que una mujer autoridad cambie de opinión a la hora de tomar una determinada decisión?

—Sí, conocemos concejalas que son mal vistas solo por pensar diferente al Alcalde. Recientemente, una concejala embarazada fue obligada por su pareja a renunciar a su cargo. Le dije: “Tú puedes, tienes derecho a trabajar, te tienen que dar permiso cuando estés en el último mes de embarazo, por ley te corresponde, tienes derecho a ser mamá”. Existen grupos de concejales que callan a las mujeres. Por otro lado, presencié muchos casos de machismo en el Gobierno Municipal; en la vida municipal hay muchos vacíos, los hombres son conscientes de que las mujeres pueden pensar mucho mejor que ellos; pero esa idea no les gusta, siempre intentan minimizar a la mujer.

—¿Conoce o sabe sobre malas prácticas en la política o acciones negativas como presiones psicológicas, conductas agresivas o acoso sexual? ¿Hay algún caso al que quiera referirse?

 —Por lo general, cuando presenciamos situaciones de acoso y violencia política, afectan psicológica, física y verbalmente. Estas malas prácticas son un mecanismo para lograr sus objetivos y sus intereses, limitando a las concejalas y obligándolas a realizar actos en contra de su voluntad o incluso obligándolas a presentar su renuncia. Además, en determinadas ocasiones se les obliga a renunciar a su cargo.

—Cuando una mujer tiene que votar o resolver demandas de su pueblo, municipio, departamento u organización, ¿qué prevalece más: la disposición de la organización política, la opinión de los hombres o cada quien decide cómo votar?

—En las provincias que visité no hay respeto. Los concejales tenemos otro punto de vista y   estamos formados, pero eso no es respetado. Si eres una concejala que da regalitos, entonces sí te respetan. Allá prevalece más la voz de las autoridades originarias que la normativa que existe en los municipios y hacen respetar más la voz de un varón que de una mujer. Por lo tanto, sigue existiendo el machismo.

—Cuando en su organización hay reclamos por malversación de fondos, actos de corrupción u otros, ¿su opinión es tomada en cuenta?

—En algunas ocasiones nuestra opinión es valorada; pero tiene que estar bien fundamentada con normativa, leyes y decretos. De lo contrario, la opinión no es tomada en cuenta.

—¿Desde su experiencia, qué cosas positivas puede destacar sobre el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres?

—Las mujeres somos fundamentales en la construcción de un país, tal como lo establece la CPE. Sin embargo, nos sentimos vulnerables, especialmente las niñas y adolescentes. Como miembros de Acolapaz tenemos un enfoque integral que nos permite priorizar las necesidades sociales y abordar diferencias con los hombres que solo se centran en proyectos de cemento. Es necesario tener también la opinión de una mujer en la vida municipal.

Actualmente, hay un avance en la participación política de las mujeres a nivel nacional del 52 % de concejalas; pero tenemos que trabajar mucho más para aumentar el porcentaje de mujeres alcaldesas. Tenemos 22 alcaldesas de 336 municipios a nivel nacional, lo cual representa el 7 %. Desde Acolapaz en esta gestión se buscará mecanismos para que una mayoría sean alcaldesas; así no podríamos pensar solamente en una cancha, en un camino. Evidentemente, realizar caminos es un desarrollo; pero también podríamos pensar en formar nuevos líderes, ver a nuestros adolescentes, a nuestra niñez, a nuestros jóvenes, ver a la tercera edad, nos falta mucho por hacer; los alcaldes no piensan así, solo piensan en canchas de cemento. En cambio, la visión de la mujer va mucho más allá, porque conocemos las necesidades de nuestra población, comunidad y ciudad.

—Ante los problemas que comenta, ¿cuáles serían las medidas que debe tomar el gobierno local, departamental, nacional o autónomo indígena originario campesino?

—Una de las principales medidas es la adecuación de la normativa interna en el marco de la Ley Contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres. Por otro lado, es importante trabajar en la concienciación y sensibilización de las organizaciones sociales, políticas y población en general respecto a los derechos políticos de las mujeres, a fin de que podamos ejercerlos libremente. Como Acolapaz consideramos que es necesario visitar a los municipios y explicar la normativa y las funciones de las concejalas.

La semana anterior visitamos 10 municipios, sin tener recursos. Dimos talleres en Moco Moco; también se tiene programado ir a Irupana, Calacoto. Hay que formar más a las autoridades originarias, ya que la población en general desconoce la normativa, por eso las mujeres sufrimos acoso político y agresión psicológica. Para nosotras las críticas de los hombres son como un golpe, ya que dicen que no podemos ser autoridades igual que ellos, es necesario cambiar esa visión y concienciar a las autoridades.

—¿Qué medidas concretas se puede impulsar para que las mujeres ejerzan su derecho de participación de manera paritaria, sin los obstáculos que usted señala?

—El Gobierno Municipal debería dar más talleres, ya que existe presupuesto; pero los     alcaldes prefieren gastar en otra cosa. Por ejemplo, cuando solicito a mi Alcalde que organicemos un taller me responde: “No hay plata”. Sin embargo, el gobierno debería buscar mecanismos de difusión masiva para promover conocimiento de Ley contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres; debería realizar videos explicativos, comunicación alternativa para llegar a todas las autoridades. Se deben realizar talleres para que conozcan cuáles son sus derechos y obligaciones como autoridades municipales, para que conozcan cuáles son sus atribuciones y competencias. Pienso que esta norma debería ser un requisito para cualquier autoridad, para que sepan que castiga los actos de violencia política.

—En su criterio, ¿cómo avanza la implementación de leyes, políticas y todo lo relacionado con la participación paritaria?

—Avanza, pero no a profundidad como nosotros queremos. Por eso necesitamos especialistas en temas de acoso y violencia. Sin embargo, los investigadores desconocen la Ley 243, cuando acudimos donde un Fiscal no conoce la normativa. Por ejemplo, cuando se realiza una denuncia ante la Fiscalía por acoso o violencia política nos dicen: “No es acoso político”. Ellos no conocen la normativa, les falta mucho conocimiento. Incluso cuando contratamos los servicios de un abogado, lo interpretan de diferente manera, no hay especialistas en el tema.

—Desde su percepción, ¿qué logros o experiencias positivas tiene la participación de la mujer en política?

—El gobierno central debería darnos más espacio a las mujeres. En los gobiernos municipales no nos darán porque sigue existiendo el machismo. Para mí es algo doloroso, se puede lograr; pero si concienciamos a nuestras autoridades, así la participación política de las mujeres estaría garantizada. En estos últimos años aumentó el número de concejalas, actualmente Acolapaz está conformada por nueve lideresas y estoy segura de que en las próximas elecciones la participación de la mujer se incrementará. Las hermanas podrán participar pero con conocimiento y no como decían los hombres, que somos “alza manos”.

—¿Qué logros o experiencias positivas conoce gracias a la aplicación de leyes y medidas administrativas contra el acoso y la violencia política hacia las mujeres?

—Hay logros y experiencias positivas, porque las concejalas ya saben en qué consiste la Ley de Gobiernos Autónomos Municipales (Ley 482), que regula la estructura organizativa y funcionamiento de los Gobiernos Autónomos Municipales, tienen conocimiento de cómo realizar una fiscalización y conocen los instrumentos para poder fiscalizar. Además, estamos viendo la Ley contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres para poder diferenciar. Me siento muy feliz, porque en esta gestión de Acolapaz las mujeres somos más visibles.

Desde nuestra institución se hizo el seguimiento al asesinato de la hermana Juana Quispe. Por lo menos, ahora contamos con la Ley 243 para poder denunciar, desde esa instancia también hacemos seguimiento a los casos de acoso y violencia política por parte de concejalas de La Paz. Uno de los logros internos es cuando llega un tema de acoso nosotras lo tratamos internamente y desde aquí vamos cambiando la forma de pensar a los hombres, la visión que tienen sobre las mujeres, ellos saben que nosotras también podemos desenvolvernos como ellos o quizás mejor. Por eso a Acolapaz no solo asisten mujeres, sino también hombres.

—¿Los horarios de reuniones o actividades políticas como ser viajes a otros departamentos, inauguraciones, eventos festivos, ceremonias en comunidades son   adecuados para usted o podrían ser de otra forma?

—Estoy cómoda con las reuniones nocturnas porque soy mamá y tengo que dejar todo listo para mis hijos, mientras ellos descansan yo asisto a mis reuniones. En los actos públicos es indispensable participar, porque quiero ser política y quiero crecer. Ahora bien, no tengo otra que adecuarme a las prácticas sociales de los hombres machistas, ya que si no me adapto corro el riesgo de ser relegada.

Lamentablemente, para una mujer líder y dirigente en El Alto las reuniones nocturnas son inevitables y a esas reuniones se tiene que llevar cuatro cervezas, si tú no sabes tomar no haces tus amarres para estar en círculo de los varones, te hacen a un lado. Desafortunadamente, eso explica por qué hay pocas mujeres líderes. Como figura política, tengo que estar y tengo que cumplir con estos requisitos. A veces hay viajes y tengo a mi mamá que me ayuda, dejo a mis hijos a su cuidado. Sin embargo, supe criarlos con valores para que no me mientan; ellos me informan todo lo que hacen.

Agradezco a todos los aliados que se interesan por nuestras vidas. Lo que vivimos como mujeres es muy doloroso, estamos en la calle sonriendo, estamos felices, yo siempre muestro mi sonrisa, detrás de esa fachada hay historias de sufrimiento que me ha costado superar y que sigo viviendo; pero nada imposible de olvidar. Sigo luchando por las mujeres y por mis dos hijas, para que no sufran como yo.

Esa es la discriminación de las autoridades originarias, para tener su apoyo hay que darles cerveza, coca, de lo contrario no nos apoyan, nos dicen que las mujeres hablamos mucho, todo es delito. Yo estoy feliz, contenta y muestro mi sonrisa; pero llego a casa y digo: “Qué pena por esos hombres”, porque yo creo que esos hombres nacieron de una mujer, tienen su esposa, tienen sus hijas y deberían apoyarnos. Obviamente, hay mujeres que hacen quedar mal, no nos vamos a santificar, hay mujeres que interpretan mal; pero tampoco por eso podemos menospreciar a una mujer. Simplemente hay que luchar, hay que estar junto a nuestras autoridades, escuchar, porque somos portavoces de la población; pero siempre en el marco del respeto, de la normativa.

—¿Conoce alguna pareja que haya tenido conflictos familiares o una separación porque la mujer participa en política?

—Existen varias razones. Los hombres no permiten que las mujeres participemos en reuniones hasta altas horas de la noche porque piensan que, como ellos hacen cosas malas, las mujeres también lo harán. Hay casos de separación como el de una concejala que se embarazó y su pareja que es policía la abandonó, siendo policía debería tener más empatía; pero no la tiene. Por eso en la ciudad de El Alto y en toda Bolivia hay pocas mujeres en política, porque tienen miedo a perder a su esposo, porque esos hombres son machistas. Si yo tengo mi esposo, no me deja salir, tengo reuniones, llego en la noche, llevo comida para mis hijos, tengo que llevar su cena. Cuando una mujer se involucra en la política suele separarse de su pareja.

—¿Le gustaría seguir una carrera política? ¿Qué cargo quisiera asumir? ¿Contaría con el apoyo de sus familiares?

—Sí, voy a seguir, tengo la esperanza de que me tomen en cuenta en el gobierno central para las próximas elecciones, las organizaciones políticas deben aglutinar en sus filas a mujeres líderes, no a mujeres que solo sepan ocupar un cargo sin aportar nada. Por otra parte, quisiera que nos consideren para cargos más jerárquicos, me gustaría ser Alcaldesa; pero no creo que sea posible en mi municipio porque existe mucho machismo.

Me gustaría ser Presidenta de Estado, si tan solo el machismo no estuviera tan arraigado. Sin embargo, sé que es un sueño muy ambicioso. Si fuera Presidenta cambiaría mucho Bolivia, la normativa, a aquellos funcionarios que a veces hacen quedar mal a los profesionales.

Me gustaría ser diputada, asambleísta, ministra o viceministra para crear una casa de albergue para aquellos hombres alcohólicos, porque ellos tuvieron algún problema. Es importante ayudar a nuestra gente, sé que hay mucha acogida para las mujeres; pero tampoco debemos olvidarnos de los hombres, deberíamos cambiar la forma en que se les castiga. Me gustaría contar con el apoyo de alguna ONG porque como autoridades tenemos que ser el ejemplo y dar un paso adelante. Ojalá que Dios me permita vivir más y apoyar a la población. Alguien me dijo: “Quisiera que existan 100 Maribeles como vos para que no exista el acoso”, conozco personas que nos escuchan.

Las mujeres podemos estudiar y tener una carrera exitosa, siempre y cuando sigamos cuidando a nuestras familias, a nuestros hijos, ya que también somos ejemplo de vida para ellos. Mi recomendación va a las mujeres jóvenes para que estudien, sean el orgullo de su mamá; ser profesional te abre muchas puertas y para ser una mujer política hay que prepararse para que nadie nos pueda manipular, ni siquiera los hombres. A las hermanas que están en la política decirles que no se callen, las mujeres no debemos callarnos, tenemos voz, podemos y vamos a ser millones. Es época de las mujeres, somos empoderadas, somos capaces, en las mujeres no existe el egoísmo.

A todas las mujeres decirles que sean fuertes, nada es imposible; podemos trabajar de lo que sea, no perdamos esos valores que nuestros papás nos inculcaron. Es un gran trabajo por hacer, hay que formar a más mujeres, hay que seguir demostrando a los medios de comunicación que somos capaces. Además seguir con nuestras vidas, sonreír y ser felices porque todo se puede, todo tiene solución. Todas las mujeres somos grandes lideresas, desde niñas, adolescentes, jóvenes, abuelitas, tías, somos un pilar fundamental de Bolivia.